El equipo de redacción al completo quiere felicitar a su ilustrísima el diputadito por el alumbramiento de un retoño concebido en orgásmica celebración de la riqueza material que el 1 de marzo iba a comenzar a suponer. Porque, si las cuentas no nos fallan, restar nueve meses a la fecha en la que estamos nos remonta al periodo electoral o a la misma noche de autos, entre cava y pinchos de sushi. No todos los días pasa uno de estar ahogado por las penurias que el mercado libre impone al pequeño empresario a racacarear los bondades del ciudadanismo rosino ante las catorce o quince señorías que oyen y quizá escuchan desde los escaños vitorianos.
¿Cómo se llamará la criatura? Es una difícil decisión a la que no podemos sustraernos los redactores. El señor Soria le aconsejaba "Gorriarán de Jesús" pero su humilde equipo de colaboradores y difusores de su mensaje degenerador queremos iluminarle por una nomenclatura exenta de connotaciones religiosas, quedando a salvo de algún pescozón divino por quebrar la voluntad laica de nuestra infalible Agustina de Sodupe. ¿Qué le parecen a su señoría los siguientes nombres?
-Rosso
-Fabián
-Karl
-Marco
-Frenando
A sus pies, señoría. Fernando Galindo, un admirador, un amigo, un esclavo, un siervo.
lunes, 30 de noviembre de 2009
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