Estaba nervioso, con ganas de ir a hacer un pis porque Rosa María me había dicho que tenía que votar en blanco a la del OPUS esa del PP que quería ser presidenta. A mí me cae bien la chavala porque es de cerca de SanSe, que ya sabéis que es mi ciudad ciudadana favorita. Además tiene mi edad, o poco más y es un modelo a seguir porque desde que tenía 24 o 25 años la Quiroga vive de esto. ¡Anda que no habrá comido en japoneses y dormido en suites ya! Si una de Irún puede, uno de San Sebastián debe: es mi destino.
Allí estaba rodeado de gente famosa, mogollón de cámaras, fotógrafos. Superguay todo. Gracias a Rosa María los medios se dirigieron a mí para preguntarme a ver por qué el adalid del cambio se mantenía impasible al ademán cuando éste se producía. Yo ya les dije que estaba enfadado porque le pasé mi móvil a Arantxa y no me llamó para decirme qué quería hacer cómo presidenta de Mesa; si me hubiera dicho que iba a acabar con el carril-bici en San Sebastián le hubiera votado porque yo desde que soy rico ya no ando en bici ni doy paseos sino que voy en coche a to los laos. Pero no, quería ser presidenta porque sí. Encima va y me dice que no me llamó porque tenía el teléfono apagado: vale, me quedé sin batería pero tenía puesto el buzón movistar y no vi que me dejara ningún mensaje en el contestador…¡y eso que antes de que se me apagara el móvil le hice una perdida!
La silla de parlamentario es muy cómoda, debe costar una pasta. Los lunes cuando llegó está todo limpito, todo fenomenal. Pero a lo que iba: mi primera vez. No podré olvidar aquel día: estaba muy nervioso y aunque Ella me dijo cómo penetrar porque tenía mucha experiencia (su primera vez fue de muy jovencita), yo seguía nervioso y me pasé antes a tomar un vinito con algún correligionario de los que me adoran. Con protección pero acabé penetrando, es decir, cruzando la puerta de un Parlamento tomado por la madera…perdón, nuestros escudos como dice Rosa María. Es que a veces me sale mi pose de bad boy que camina por el lado salvaje de la vida. Aquello fue…¡genial! No podré olvidarlo: ¡dos botones para mí sólo! Uno verde y otro rojo, como en los semáforos jeje. Al acabar, me fumé el cigarrillo de después y eso, que fui a los orines para liberar la tensión que me pudiera quedar.
Bueno cracks, voy a seguir trabajando. Recibid un saludo ciudadano
