...y si no les gustan, dejen de boicotear. Viene esto a cuento porque este fin de semana mis amigos, el Padrino y el Sindicalista, han estado trabajando a destajo para la Suprema en Madrid. Algunos dicen que manipulando los resultados y trabajando en el pucherazo. ¡A todo le llaman ya pucherazo! A ver, una cosa es lo que la gente vote y otra lo que realmente quisieron votar pero no hicieron; así que si la Muñoz tenía que meter su zarpa en la urna, pues bien metida que estaba. Por lo demás, fue un procedimiento tan limpio y ancho como la Amazonía: los candidatos afectos formaban la mesa, alguna hasta estuvo en varias como vocal (el milagro de las Luisas y los peces) y la Muñoz sacaba los votos. Todo transparencia, mire usted. Y como somos modernos, se nos ha ocurrido que para contar cuatrocientos votos en papeletas donde se podía marcar más de cien cruces a trescientos y pico candidatos (todos los votantes, oiga), lo mejor era hacerlo a pelo, sin dormir y soportando las carcajadas de la pareja de moda en Chueca. Eso sí, para votar a la Suprema lo haremos en plan telemático porque ya se sabe que entre hacer una tachadura o no hacerla a una única candidatura y hacer cienes y cienes en papeletas-libro no hay color: lo primero es más complejo, por eso necesitamos que los trimedios nos ayuden.
Bueno, a cobrar que pa´eso tamos.
Saludos ciudadanos,
Ciudadano Diputadito.
